|
Gaeta
sabe que el valor primordial de la obra de arte es el valor humano cuya
vivencia se expresa .Se
propone ser mensajero de sueños, traducir el mundo que lo circunda,
espejar los sentimientos de su ámbito y de su época, captar la pasión,
la lucha, el empeño de quienes están a su lado
H.
de Giorgio.
En
instantes en que algunos pintan a la manera de, Pedro Gaeta con sus
figuras espectrales, inquietantemente feas (fealdad de la cual la
naturaleza está exenta, pero que estéticamente son cualidades positivas
ya que nos colman de emociones oníricas o correspondientes a la etapa
histórica), e intemporales, aunque nuestras, de un empaste singular de
grises inconfundibles y rojos sensuales y sus novísimas experiencias
abstractas, han alcanzado dentro de la plástica nacional una originalidad
desusada, en cuyo seno se oculta más que la satisfacción individual el
reclamo inalcanzable.
Lubrano
Zas.
Pedro Gaeta
se interna en el territorio de lo humano con una visión penetrante
alimentada por esos incisivos ingredientes de la comunicación que son la
dramaticidad y el sarcasmo. Es inevitable recordar, ante estas figuras de
sus composiciones, las imágenes inquietantes del mejor expresionismo
moderno y, en particular, el alemán. Pero Pedro Gaeta es latino y
nuestro, argentino y de nuestros días. Sus figuras tienen un vago acento
extemporáneo, de médula intemporal, y por lo tanto, permanente.
Córdova
Iturburu.
Sus
tipos parecen escapados de los tangos negros de Discépolo o alguno de los
canallas de las novelas de Roberto Arlt. Mucho se podría decir de esos
personajes a veces trágicos, otras grotescos; del humor socarrón de
algunos de sus temas; de las cualidades de su pintura, del empaste tan
peculiar, de las armonías de grises inconfundibles.
Hugo
Griffoi.
Veamos
esos músicos populares, esos cantores, esos amantes, esos seres
corrientes (e insólitos) y otros personajes de agudos perfiles. Algunas
de estas figuras en actitud de espera, se nos ocurre, perplejas,
silenciosas, de pronto parece que nos observaran a nosotros, los
espectadores. Y es que el pintor pertenece a esa clase de intérpretes
que, más que decir, sugieren. Los personajes dominan la escena. El
ambiente se adivina, surge de ellos.
Raúl
Gonzalez Tuñon.
La
base de Gaeta es el oficio, la experiencia. Su pintura es el mejor ejemplo
de una maduración paulatina que es, por un lado oficio, y por el otro ,
madurez espiritual traducida en un doble planteo estático y emocional
J.A.
Garcia Martinez.
...artista
que sabe que hay que estar predispuesto y limpio para encontrar no las
cosas, sino el sentimientde las cosas. Por eso se acentúa una forma o
disminuye un espacio, porque importa lo auténtico y en el cuadro se
enmarca lo que tiene sentido
Roberto
Santoro.
El
camino que se ha trazado Gaeta es complejo; detrás de sus figuras, de sus
rostros, de los grotescos hasta sublimes, todo muy concientemente
realizado, pasa del expresionismo hasta el surrealismo sin tránsito
visible, siempre tratando de no salir de la realidad del mundo que lo
rodea.
Luis
Rodri.
Gaeta
a través de su pintura alcanza a expresar un tanto esquemáticamente y
con exaltación todas las pasiones del ser humano, desde sus alegrías
hasta sus pesares, resuelto con personal manera y dignidad plástica.
Hernández
Rosselot.
La
pintura de Gaeta rebasa, en cierta medida, la posibilidad de un juicio
eminentemente plástico. Más allá de las técnicas, las tonalidades y
las formas, despierta en el lector de sus cuadros sentimientos
absolutamente subjetivos. Ésta es una virtud y un defecto propio de
aquellos creadores que saben transmitir sus vivencias en imágenes. De tal
forma, el dolor, el goce, la pasión pasan a ser los elementos
fundamentales de la obra, desplazando a los medios clásicos para la
lectura plástica.”
Juan
Melian Reynoso.
“Cuando
Pedro Gaeta pinta los hombres y las mujeres que habitan su mundo les
confiere una presencia y un sentido que va más allá de sus orígenes.
El
espacio del cuadro valoriza figuras en donde el cuerpo, omnipresente en su
obra, sufre una serie de metamorfosis en una tentativa de extraer el
sentido que se manifiesta en la superficie pictórica. En un proceso de
elaboración constante de la figura humana, los rostros, los cuerpos,
adquieren su dimensión expresiva.”
Nenina
Caro.
“Su
pintura se mueve, principalmente, en torno a los afectos. Con un lenguaje
que conecta con un expresionismo más bien templado, se aleja de las modas
y corrientes dominantes; se refiere a espacios, mundos y ambientes que lo
atraviesan. La literatura, la música, la mujer, la pintura como trabajo y
oficio, son algunos de los tópicos que aborda. Sin embargo, no se
aproxima a ellos al estilo de “los grandes temas universales”, sino
desde una posición determinada por su propia vida.”
Natalia
March / Florencia Battiti.
“Una
cosa curiosa: los personajes de Gaeta jamás sonríen, al contrario.
Traslucen esa melancolía que nos caracteriza. Porteños hasta la médula,
combinan su porteñismo con el esperpento valle inclanesco o con la
sordidez de algunas criaturas de Goya. Esa deformación casi caricaturesca
de la figura humana, esa tendencia a traducir inquietudes, sentimientos y
padecimientos de almas a veces atormentadas, ubican a Gaeta dentro del
expresionismo, expresionismo que va desde lo sórdido goyesco hasta lo lírico.”
Lilian
Garrido.
“Los
bandoneones de Pedro Gaeta nunca se encuentran en estado de reposo. Se han
chupado todo el aire y están a punto de gritar sus notas. El silencio se
hace pesado, casi incomprensible: uno espera el sonido. Es que ellos están
en función verbal y se conjugan con los sujetos del cuadro: los rostros.
Es
un código. Después de haber sentido hay que pensar, porque el artista es
mucho más intelectual de lo que quiere hacernos creer.
Las
claves se ocultan en las gamas de color, y ya sé que lo que digo no es
ninguna novedad. Miren bien esos bandoneones: conservan la paleta de cada
cuadro. Tienen temperamentos melancólicos o pasionales o agresivos.
O
bien pasan por estados de ánimo: desesperación, nostalgia, ensueño.”
Edmundo
Eichelbaum.
|